¿Tus Jefes No Entienden Tu Proyecto? Recuérdales Cómo Xerox Alto Perdió El Negocio Del Siglo Que Aprovecharon Bill Gates Y Steve Jobs

El 9 de diciembre de 1968 tuvo lugar en San Francisco, uno de los acontecimientos más importantes dentro del mundo de la Informática. En una presentación de 90 minutos, totalmente documentada y grabada (con una calidad excepcional para la época) que puedes ver aquí, Douglas Engelbart presentó tal cantidad de innovaciones que muchos de los asistentes pensaron que estaban en una de las muchas fiestas hippies llenas de LSD tan de moda por aquellos lugares. 

Figura 1: ¿Tus jefes no entienden tu proyecto? Recuérdales cómo Xerox Alto perdió el negocio del siglo que aprovecharon Bill Gates y Steve Jobs

De hecho, fue tal la calidad de esta demostración que se bautizó como “La Madre de todas las Demos”. Por ejemplo, presentó el ratón, la interfaz gráfica para el sistema operativo, enlaces dinámicos a ficheros (hipertexto e hiperenlaces), trabajo colaborativo, edición de documentos con copiar y pegar, y un largo etcétera. En este vídeo tienes el resumen de todas las novedades presentadas... en 1968.

Figura 2: Trailer de la charla "La madre de todas las demos"

Todos esos avances que mostró durante la demostración están hoy día, totalmente establecidos en el mundo de la informática. Pero pasó bastante tiempo después de la demostración hasta que empresas como Xerox (de la que ahora hablaremos), Apple o Microsoft rescataran esas maravillas presentadas por Douglas Engelbart. Pero, para que esto ocurriera, tuvieron que pasar diez años. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué nadie saco partido de esas increíbles ideas que estaba presentando Engelbart? …


Antes de contestar a esa pregunta, volvamos de nuevo a ese día 9 de diciembre de 1968 en San Francisco, unas horas antes de la “Madre de todas las Demos”. Un joven de 28 años llamado Alan Kay, había cogido un vuelo desde Utah a San Francisco, a pesar de estar enfermo, estaba totalmente decidido a no perderse el evento. 

Alan Kay

Cuando acabó la demostración, Alan tenía aún más claro que la informática del futuro tenía que ser amigable para el ser humano y además, que no fuera mayor de un bloc de notas (que llamó Dynabook, el cual estaba demasiado adelantado a su tiempo y nunca se construyó). 

Todos estos conceptos los fue adquiriendo en su particular trayectoria desde que acabó la universidad y comenzó a trabajar en diferentes instituciones para terminar su doctorado (lo cual merece un artículo por si sólo), pero nosotros vamos a dar un salto temporal hasta 1970, cuando se incorpora al Xerox Parc Lab.

Xerox Parc Lab

Al igual que muchas otras empresas de gran tamaño de la época como Bell System, Xerox creó un laboratorio dedicado únicamente a la investigación. El equipo estaba liderado por Bob Taylor, uno de los ingenieros que ayudaron a crear ARPANET. Como curiosidad, a Bob le gustaba convocar reuniones de ideas y fomentar al resto de integrantes del laboratorio a “destrozarlas” para ver cómo se defendía la persona que la había tenido. Si sobrevivía, la idea tenía futuro.


Durante esas sesiones, Alan Kay propuso su gran idea de un ordenador, intuitivo y amigable de usar y con el tamaño de un bloc de notas. Allí habló de que tendría una pantalla plana, reproduciría música, podría almacenar cualquier tipo de ficheros y todo eso ajustado a ese tamaño. Ya podéis imaginaros cómo tuvieron que ser esas sesiones, en la cual tuvieron que “freir” literalmente a Alan Kay con problemas de todo tipo. Pero él nunca se rindió y de hecho dijo una de las frases más icónicas del mundo de la tecnología, que tienes aquí.

“La mejor forma de predecir el futuro es inventándolo”

Esa fue la frase que Alan Kay soltó después de una de aquellas sesiones en las cuales acaba totalmente derrotado intentando defender sus ideas disruptivas. Nadie iba a acabar con su idea del Dynabook. Finalmente, consiguió reclutar un pequeño equipo para que le ayudaran con su proyecto. Pero claro, recordemos que estamos hablando de 1972 y Alan Kay ya estaba hablando de pantallas planas, almacenamiento masivo, pantallas táctiles, etcétera y todo del tamaño de un bloc de notas, esto es exactamente lo que hoy conocemos como “tablets”.

Aún así lo intentó en varias charlas ante los directivos y jefes de diferentes departamentos, sin éxito. El proyecto era demasiado ambicioso con un coste inimaginable y eso sin tener aún garantía de éxito en poder implementar algunas de las tecnologías como las pantallas planas. Alan estaba destrozado, su sueño parecía que no se haría realidad.

Xerox Alto, un paso atrás para avanzar

El error de Alan Kay fue intentar construir desde el principio su ordenador soñado. Él mismo se dio cuenta de esto y pensó en una alternativa, la cual demostraría que su idea era factible mientras la tecnología avanzaba solucionando los problemas, como la creación de las pantallas planas. Así que se le ocurrió fabricar un ordenador, esta vez utilizando la tecnología actual pero implementando en software y hardware (siempre que fuera posible) todas sus ideas. De esta forma tendría una especie de versión beta o prototipo de su Dynabook

Figura 6: Xerox Alto

Por supuesto, tendría ratón, interfaz gráfica y todas aquellas ideas que había ido recopilando (y algunas propias) de genios como Engelbart. Finalmente en 1973 se fabricó el Xerox Alto, un maravilloso ordenador gráfico, con GUI (una década antes de Apple o Microsoft), ratón, tecnología WYSIWYG, software de todo tipo (LISP, FTP, juegos como el ajedrez, etcétera) y una larga lista de invenciones absolutamente geniales. Había nacido el futuro, el dispositivo que revolucionaría los negocios y la sociedad … pues no, todavía no era su momento, o al menos eso fue lo que decidieron algunos directivos de Xerox.

Ordenadores vs fotocopiadoras

Imaginaos por un momento la situación. Alan Kay y su equipo estaban convencidos habían construido algo realmente excepcional, un ordenador bastante parecido a lo que hoy día conocemos con un potencial realmente alucinante. Aunque su lanzamiento tuvo bastante repercusión, estamos hablando de un ordenador caro, el cual más bien se debe catalogar como estación de trabajo (Workstation). 
Al final, la mayoría de los Xerox Alto se quedaron en donaciones a universidades, la Casa Blanca o muchos para trabajo interno de la misma compañía. El problema era que Xerox nunca se tomó en serio la fabricación en serie del ordenador para venderlo como un producto. Al final, cuando ya se dio cuenta de este error en 1981 sacaron una versión reducida llamada Xerox Star, pero ya era demasiado tarde, IBM acaba de entrar en acción con su IBM PC, y ya os contamos cómo fue aquello.

Y los teclados acabaron con el sueño de Alan …

Tal como se cuenta en el maravilloso libro de Walter Isaacson, “The Innovators”, y también por algunas entrevistas que Alan Kay ha ido dando en varios medios, este montó su propia “Madre de todas las Demos” para intentar convencer a los ejecutivos de Xerox del potencial de la máquina Xerox Alto. Después de una presentación por todo lo “Alto” :) llenaron una sala con varios de estos ordenadores para que los asistentes lo pudieran probar. Y ahora viene una de las partes más tristes de toda la historia. 

Figura 8: "The Innovators", imprescindible.

Los ejecutivos se limitaban a charlar entre ellos, sin ni siquiera acercarse a los ordenadores. Pero ¿cuál era el motivo? Pues parece ser que el teclado les espantaba, ya que por aquella época este se asociaba a una herramienta utilizada por secretarias sin ninguna otra función que escribir texto. 

Definitivamente no estaban preparados para aquella revolución. Habían perdido la oportunidad de liderar una industria de miles de millones mucho antes que IBM, Apple o Microsoft. Pero claro, la empresa estaba muy cómoda vendiendo fotocopiadoras, nunca pensaron que sería el mismo ordenador y su tecnología la que poco a poco, desbancarían ese negocio.

Y entonces apareció Steve Jobs …

Toda esta tecnología se quedó en Xerox Parc para uso interno, olvidada detrás de sus fotocopiadoras mientras toda una industria estaba comenzando casi de forma paralela: el ordenador personal. Alan Kay siguió con su trabajo convirtiéndose en todo un pionero de la programación orientada a objetos (SmallTalk) entre otras grandes invenciones. 

Entonces, cuenta la leyenda (no es una historia confirmada al 100% aunque la visita de Steve Jobs se produjo) en 1979 un joven emprendedor llamado Steve Jobs, se acercó a Xerox Parc con un equipo de empleados de una empresa que acababa de fundar con su amigo Steve Wozniak llamada Apple y allí descubrieron esas maravillosas invenciones olvidadas … pero esto amigos es otra historia de la que os hemos hablado en nuestro libro de Microhistorias: Anécdotas y curiosidades de la historia de la informática y los hackers.

Figura 9: Libro de "Microhistorias: anécdotas y curiosidades
de la historia de la informática (y los hackers)"

La historia de Xerox es apasionante, Steve Jobs se llevó las ideas, contrató a Microsoft desde Apple, y acabaría en la mítica frase de Bill Gates:

“Bien Steve, creo que es tú forma de verlo. Más bien es como si ambos tuviéramos un vecino rico llamado Xerox y yo entrara en su casa para robar la TV y luego darme cuenta que tú ya la habías robado antes …” 

Estos dos genios sí se dieron cuenta de la mina de oro que tenía Xerox, pero los jefes de Alan Key nunca lo entendieron...

Happy Hacking Hackers!!! 

Autores:

Fran Ramírez, (@cyberhadesblog) es investigador de seguridad y miembro del equipo de Ideas Locas en CDO en Telefónica, co-autor del libro "Microhistorias: Anécdotas y Curiosidades de la historia de la informática (y los hackers)", del libro "Docker: SecDevOps", también de "Machine Learning aplicado a la Ciberseguridad” además del blog CyberHades. Puedes contactar con Fran Ramirez en MyPublicInbox.


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Rafael Troncoso
(@tuxotron) es Senior Software Engineer en SAP Concur, co-autor del libro "Microhistorias: Anécdotas y Curiosidades de la historia de la informática (y los hackers)", del libro "Docker: SecDevOps" además del blog CyberHades. Puedes contactar con Rafael Troncoso en MyPublicInbox.


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