En El Nuevo Mundo Todos Tenemos Que Buscar Un Nuevo Queso

En el año 2008, hace ya 12 años, tuve que vivir una experiencia muy dura con la crisis económica que llegó a España. Mi familia fue afectada duramente por ella y varios miembros de mi círculo más cercano se quedaron sin trabajo, sin profesión y con muchas deudas que pagar por delante. Por supuesto, nuestra pequeña empresa también se vio afectada en volumen de clientes, ingresos y previsiones de futuro. Hubo que adaptarse al nuevo mundo.

Figura 1: En el nuevo mundo todos tenemos que buscar un nuevo queso

Fueron momentos muy duros que viví muy en primera persona, donde además era el momento en el que llegaba a mi vida la que sería Mi Hacker, a cambiarme los ejes de realidad. Un momento clave en mi vida que forzó una profunda transformación que se quedo para siempre dentro de mí. Fue una enseñanza dura, pero una enseñanza.

En aquella crisis tuvimos que adaptarnos todos. Cambiar las fuentes de la riqueza. Cambiar los medios de producción. Ajustar los gastos. Crear nuevos negocios. Apretar los dientes y pensar en el siguiente paso. No el paso de dentro de tres meses, sino el de mañana por la mañana. En qué hacer para mejorar la situación. En qué hacer para cambiar nosotros. Para ser distinto. Para adaptarnos a ese nuevo mundo que había aparecido delante nuestra y en el que nos habían puesto a jugar.

La verdad es que, si me conocieras de cerca bien, ya sabrías que no he dejado de correr nunca. No desde el 2008, sino desde mucho antes, cuando la situación en la crisis tras el año 1992 me dejo claro que si no quería dejarme arrastrar por una mala corriente que me llevara al fondo tenía que correr. Y venía desde muy atrás en la cola del pelotón. Mucho más allá. No había tiempo para vaguear y relajarse que camarón que se duerme…. Se lo lleva la corriente.

Yo soy lo que se llama un hijo de la transición. Nací en 1975 cuando este país que tanto amo llamado España se preparaba para firmar su constitución y las primeras elecciones democráticas en mucho tiempo. Algo que llevaría a que un chaval de Móstoles viviera con dignidad disfrutando de colegios – tuve que cambiar tres veces de colegio hasta que tuve plaza fija -, de centros de salud – aunque aún tardaría tiempo hasta que llegó el primer Hospital a Móstoles -, y universidad pública – aunque tardaría aún en llegar a mi Móstoles la Universidad Rey Juan Carlos – con su campus de ingeniería al lado de donde me crie.

En mi infancia fui viviendo los momentos de mi generación, con un Mundial de Fútbol en 1982, la llegada de la liberación de las cadenas de televisión y cada día más servicios para todos. Mejores autos que llevaron desde un SEAT 850 a un Simca 1200 para acabar en la Nissan Vanette con la que íbamos a pintar pisos y llenar los pisos de España de Gotelé.

Todo, poco a poco, parecía que iba a mejor, con la entrada en Europa, la llegada de las Olimpiadas a Barcelona, la Capitalidad de Europa para Madrid, y la Exposición Universal en Sevilla. Aquel 1992 fue un año muy especial en nuestra querida España donde en cada rincón nos estábamos preparando para algo. Si a esas citas les sumas el verano en nuestras queridas Canarias y Baleares, las Fallas de Valencia, las vacaciones en la Costa del Sol, la Semana Santa, y todas y cada una de las fiestas que tenemos en todos los pueblos de nuestra querida Hispania, te sale un año redondo de diversión y buenas expectativas. Y yo tenía 17 años y estaba dispuesto a disfrutarlo a tope con mis colegas del barrio.

Pero llegó 1993 y 1994 y comenzamos de nuevo una crisis de la que costó salir varios años. Y fueron esos años los que me pusieron las orejas de punta. Alerta. Con 18 años tomé consciencia de que había que espabilar y adaptarse al nuevo mudo y a mi mayoría de edad, así que me puse a correr en serio para labrarme un futuro y estar listo. Estudiar, trabajar, clases particulares, becario sin cobrar, bueno, ya os conté mucho de esto en el post ese en el que hablo de donde vengo: De Móstoles.

En 1999 ya comenzamos con Informática 64 y cuando llegó la crisis de 2008 estábamos más o menos bastante asentados. Por eso fue tan duro aquello. Porque nos iba muy bien a todos y de repente, el mundo giró. Cambió. Se había estirado mucho el chicle en un rincón del mundo – del que yo poco o nada conocía – y unas operaciones económicas se llevaron nuestra estabilidad y hubo que adaptarse.

Es por eso que me viene a la memoria no aquellos años de la crisis de mediados de los años 90, donde mi situación personal bajo de "Poco a Muy Poco", sino en el año 2008 cuando mi situación pasó de "Bien a Regular" en nada de tiempo. Y dejando en paro y sin fuentes de ingresos a muchos amigos, conocidos y familiares. Así que, teníamos dos opciones: Lamentarnos o Cuchillo entre los dientes.

Cuando eres de Móstoles y has jugado en el Barrio de la Loma a Burro, a la Lima, a Estatuas quietas y mudas, cuando te has golpeado todo el cuerpo con unos columpios de hierro, cuando has corrido para que no te abran la cabeza con una piedra unos matones que te quieren quitar el dinero, cuando te has enfrentado a los “pidepelas” que te querían "sajar" cuando ibas de camino al cine, a la Renfe o a ver los discos de Madrid Rock en la plaza del Pradillo, Lamentarte no es una opción. Sabes que hay que remangarse.

Así que había que adaptarse. Os contaría mil y una cosas de las que hicimos en aquellos años. Mil y una. Unas funcionaron. Otras no. Trabajamos más horas que un reloj. Intensificamos todo lo que funcionaba. Quitamos todo lo que sobraba. Empujamos cosas nuevas. Nuevos modelos de negocio. Nuevas formas de trabajar más económicas. Nuevos servicios que no existían. Tirar, tirar, tirar y para adelante. No había una opción. Como decía un amigo: "Hay que tirar mil anzuelos para pescar un pez". Pues a tirarlos.

De aquel entonces, el libro que hice que se leyera toda la gente de mi entorno fue el famoso “¿Quién se ha llevado mi queso?”, que aplicaba perfectamente. Es un libro que te enseña cómo comportarse cuando una fuente de riqueza "el queso" desaparece. Diferentes roles y actitudes, y cuáles son las que funcionan y las que no. Muy recomendable su lectura en estos momentos, como fue en aquellos.

Figura 2: ¿Quién se ha llevado mi queso?

Entonces, el mundo había cambiado. Ya el queso no estaba donde siempre había estado. Los trabajos tuvieron que transformarse. Muchos, muchos, muchos, y los que se quedaron llorando por su queso de antaño no lo pasaron bien. El queso cambió en 2008 de lugar. Hubo que explorar nuevos lugares, muchos de ellos gracias a la tecnología, que se demostraron provechosos.

Deseo con todas las fuerzas de mi corazón que no lleguen esos tiempos otra vez, pero si lo que parece que nos indica la realidad que vivimos es que van a llegar esos tiempos, entonces mi consejo, basado en haber pasado la crisis de 1993 y la de 2008, es que estás tardando en comenzar a buscar tu queso si no lo has hecho ya. Pensar en nuevas formas. Nuevas maneras. Nuevos caminos.

Por supuesto, si alguien piensa que yo, con casi 45 años y toda la vida trabajando, no sigo estudiando, buscando mi queso, trabajando con la misma intensidad de los 18 años, está muy equivocado. El mundo sigue cambiando. Y por supuesto que nos va a afectar a todos. Y cuanto antes comencemos a buscar todos y cada uno de nosotros nuestro queso, y más riqueza entre todos seamos capaces de generar, más rápido vamos a cambiar el mundo. Necesitamos que nos vaya bien a todos o casi todos para que podamos ayudar a los que más lo necesitan. Riqueza trae servicios y protección social. Así que necesitamos buscadores de queso más que nunca para que nos vaya bien a todos, que es lo que queremos y necesitamos como sociedad. Y hay que apoyar a que las empresas y emprendedores generen esa riqueza.

No es tiempo para ser vago, ni para lamentarse y llorar por el mundo que tuvimos hasta 2019 y echar de menos la forma en cómo conseguíamos nuestro queso antes. Por supuesto muchos estábamos acostumbrados a conseguir nuestro queso de una forma que conocíamos bien, pero ahora tenemos que adaptarnos a este cambio temporal o permanente – si el mundo cambia como parece que va a hacer -. Puedes lamentarte y quejarte, lo que llevará a que tardes más en adaptare, o dejar los lamentos para otro momento y ponerte a buscar tu queso en el nuevo mundo cuanto antes. Y ayudar a otros a que busquen su queso.

Saldremos. Claro que sí. Claro que saldremos de esta. Pero en estas situaciones no todos salimos igual. Los que más rápido se adaptan salen mejor. Y aunque salgamos todos, muchos sufrimos. Lo vi en la segunda mitad de los años 90, y lo vi en en la crisis de 2008. Así que, si te sirve de algo mi experiencia, que es para lo que sirve ir cumpliendo años y pasando fases mientras subes de nivel (“Hacker nivel 44” soy ahora), deja las quejas y el enfado para después, y ponte a pensar “¿Cómo consigo mi queso en este nuevo mundo?” y deja de pensar “¿Quién se ha llevado mi queso?”.

Y para los demás, me reitero en lo que os dije. No es momento de discutir y crisparse, es momento de cuidarnos y ayudarnos todos. De querernos, de empujarnos para subir. De que llames y ayudes a quién puedas a que se mueva. De que le apoyes. Hoy, hace apenas una hora, me he enterado de que el padre de un buen amigo mío ha fallecido. David, que es una de las personas más dulces y cariñosas que conozco y me ha llenado de tristeza, y me ha hecho a sentarme a escribir ese artículo. Y como él muchas personas y familias están detrás de los números por los que discutimos ahora.


Es momento de que trabajemos unidos para pasar estos malos momentos juntos, y pensemos en cómo vamos a transformar nuestra sociedad cuando salgamos. De la educación de nuestros niños ahora y en adelante. Lo que hagamos ahora va a decir mucho de lo que seremos en el futuro. De que miremos hacia adelante.


Paro y pobreza económica, enfermedad, perdida de seres queridos, nuestros mayores con miedo de salir a la calle, soledad, enfrentamiento entre amigos, de peques que no entienden porque se quedaron sin cole. Esta situación va a traer muchas cosas dolorosas, por lo que debemos llamar a nuestros mayores, jugar con nuestros peques, apoyar a nuestros amigos y seres queridos. Si no atacamos el problema desde todas las caras que tiene, no vamos a solucionarlo bien. Y para ello tú tienes que estar bien también, así que haz deporte en casa, lee, aprovecha el tiempo para prepare profesionalmente para este mundo, y si has pedido tu queso, empieza a buscar tu nuevo queso ya.

Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)



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