El caso de Jeff Bezos y la divulgación de datos privados

Jeff Bezos, dueño de Amazon y de The Washington Post, y el hombre más rico del mundo no pudo evitar que le "hackearan" una selfie íntima. La revelación de Jeff Bezos, director general de Amazon, de quien un tabloide obtuvo ilegalmente su foto desnudo muestra que los multimillonarios tampoco escapan de los tentáculos de las intrusiones informáticas. 

El mes pasado, la revista publicó una historia que incluyó mensajes de textos sensacionalistas entre Bezos y la expresentadora televisiva Lauren Sánchez. Bezos dijo que American Media Inc. (AMI) luego lo amenazó con divulgar sus fotos reveladoras si él no hacía que sus investigadores privados dejaran de investigar cómo la publicación obtuvo los mensajes privados en cuestión.

"No gracias, Sr. Pecker", fue el título de un largo comunicado que Bezos publicó en el sitio Medium, antenoche, donde divulgó correos electrónicos con el intento de extorsión. En esos mensajes, The National Inquirer afirma poseer fotos íntimas que intercambiaron a través de mensajes Bezos y Lauren Sanchez, una figura de la televisión. Su relación se conoció poco después de que Bezos anunció su divorcio de su mujer, MacKenzie Bezos. El pasado 9 de enero, Jeff Bezos y su esposa, MacKenzie, anunciaron su divorcio después de 25 años de matrimonio.

David Pecker es un personaje central en las investigaciones que acechan al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los dos son amigos desde hace décadas. De acuerdo con la investigación federal sobre la supuesta financiación irregular de la campaña de Trump en 2016, Pecker ayudó al entonces candidato a través de su publicación más conocida, The National Enquirer. La publicación compró en exclusiva la historia de Karen McDougall, una modelo de Playboy que aseguraba haberse acostado con Trump, y luego la enterró. La táctica se conocía como cazar y matar una historia. La modelo cobró por ello 150.000 dólares y la historia no salió a la luz hasta que ella acudió a los tribunales.

Bezos explica en su mensaje de este jueves que contrató investigadores para averiguar de dónde habían salido esos mensajes "y para determinar los motivos de una acción inusual del Enquirer", escribe. Según dice Bezos, representantes de American Media (AMI) se dirigieron a él verbalmente y por escrito para decir que tenían más mensajes y fotos de él con su amante y que no los publicarían si cesaban en su investigación. Bezos aporta un correo electrónico de AMI en el que le detallaban todas las fotos de contenido sexual que tienen. "Si en mi posición no me puedo plantar ante este tipo de extorsión, ¿quién puede?", escribe Bezos.

Un abogado del jefe de la empresa matriz del National Enquirer negó que el tabloide haya extorsionado o chantajeado al director general de Amazon, al amenazarlo con publicar unas fotos explícitas. Dijo que la publicación obtuvo la historia de una "fuente confiable que era bien conocida" por Bezos y Sánchez.

"Nadie está fuera del alcance de la explotación en línea", dice Mark Johnson, jefe de la compañía de seguridad informática Sovereign Intelligence. Para este experto, los multimillonarios y los grandes empresarios son particularmente vulnerables porque su información personal es una mina de oro para delincuentes, agencias de inteligencia y competidores. Estos diferentes actores apuestan, según él, a que los datos robados les darán una mejor comprensión de las innovaciones y estrategias de piratería.

"Si el (tabloide) National Enquirer tiene fotos del pene de Jeff Bezos, no me digas que China no tiene el IP (número que identifica a un dispositivo en red) y la estrategia de Amazon", escribió en Twitter Ian Bremmer, fundador del grupo de expertos Eurasia Group.

Desde las revelaciones de Bezos, cuya fortuna se estima en más de 130.000 millones de dólares, los expertos en seguridad informática consultados por AFP afirman haber constatado un aumento de los pedidos de poseedores de grandes fortunas para que verifiquen que sus sistemas y dispositivos no han sido hackeados. "Las amenazas actuales no están necesariamente dirigidas a penetrar las paredes del castillo, porque ellos ya están dentro, especialmente en dispositivos personales, y la experiencia ha demostrado que se necesitan ocho meses para que se detecte una intrusión", dice Kris Coleman, fundador de Red Five Security.

En esta era de la superconexión, gran parte de la seguridad de los poseedores de grandes fortunas se ha desviado de los guardaespaldas y las alarmas ultrasofisticadas a la gestión de riesgos para proteger los bienes, la imagen y su "patrimonio", porque cada vez más las informaciones personales son almacenadas en línea: número de seguridad social, datos bancarios, certificados de salud, número de la licencia de conducir, dirección personal, etc.

Normalmente las grandes fortunas disponen de un servicio de seguridad informática y recurren también a sociedades exteriores para evaluar regularmente sus dispositivos, ya que muchos ataques informáticos son detectados por terceros, según observadores.

"La protección contra un complot interno, especialmente de personas de confianza, o contra una agencia de inteligencia que trate de atacar desde fuera exige una gran inversión, mucha experiencia y vigilancia", estima Kris Coleman, que no desea compartir las medidas de inteligencia adoptadas por sus clientes.

Para Johnson, exagente del servicio de investigación de la Marina estadounidense "ningún dato personal está verdaderamente bien protegido, sobre todo porque los datos de las grandes fortunas a menudo se centralizan a través de las 'family offices' (sociedades de gestión del patrimonio), que muchas veces no cuentan con herramientas tecnológicas sofisticadas como el cifrado de información".

Bezos no indicó cómo el National Enquirer obtuvo su foto pero, según los expertos, el procedimiento más habitual es usurpar la identidad de un miembro del entorno.

Fuente: SwissInfo

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