Just talking to myself: Unas palabras de mí para el Chema Alonso adolescente

Con los años, las cosas que has pasado – las buenas y las malas –, parecen lejanas. Son como un objeto cada vez más desacoplado de uno mismo. Ya no tienen tanta carga emocional ni la urgencia o necesidad del momento. Cada vez que las observas son diferentes. Está bien revisarlas con los ojos de hoy en día, pero sin juzgarlas, porque el contexto es totalmente distinto.

Figura 1: Just talking to myself: Unas palabras de mí para el Chema Alonso adolescente

Ahora, que ejerzo la responsabilidad de “papaete” y tengo muchas cosas que decirle a Mi Hacker y Mi Survivor, pienso en qué debo decirles tal y como si me lo dijera a mí. Y es muy duro. Educar a una persona es una responsabilidad dura. No quieres equivocarte. Quieres lo mejor para ellas, aún sabiendo que muchas veces tendrás que ser duro y hacerles pasar por cosas que ellas no quieren. Un reto esto de ser “papaete”, más cuando me tienen hackeado desde el día uno.

Para hacerme las cosas más fáciles siempre pienso en qué me diría yo a mí. Qué le diría al Chema Alonso niño, al Chema Alonso adolescente. Al Chema Alonso de hace veinte años que comenzó una vida de adulto demasiado pronto. ¿Qué me diría en cada momento de mi vida si tuviera la ocasión de encontrarme conmigo cara a cara? Y no siempre es fácil.


Supongo que es lo mismo que hacemos todos, intentar usar nuestra experiencia para que le sirva a nuestros hijos. Aunque hacer un ejercicio de crítica personal y decirte cosas a ti mismo que no te gusta oír es, a veces, complicado, más cuando nuestro cerebro está preparado para protegernos de nosotros mismos y de nuestra realidad. Dulcificándola. Cambiándola. Haciendo que los recuerdos que se meten en nuestra cabeza sean cambiados para darnos la razón siempre.

Sin embargo, con los años yo sí he encontrado algunas cosas que me diría, y que digo como papaete a Mi Hacker y Mi Survivor. No hay mucho misterio. Que disfruten de ser niñas. Que no se hagan mayores antes de tiempo. Que estudien y aprendan. Que ayuden a los demás. Que sean generosas y cariñosas. Que lean. Que dediquen su tiempo a estudiar los temas del colegio, pero que también tienen que hacer algo artístico para desarrollar la creatividad y la sensibilidad por las cosas, estudiar tecnología para entender cómo funcionan las cosas de nuestro mundo, y que hagan deporte. Patinar, gimnasia rítmica, baile, natación, rugby, teatro, pádel, tenis, etcétera. Sí, mis niñas hacen muchas cosas, y yo con ellas.

Como os podéis imaginar, a Mi Hacker - que va por delante abriendo camino a Mi Survivor y que ya se convirtió en ayudante de los mayores el año pasado- los Reyes Magos y Papá Noel le han traído ocho libros, de Harry Potter, de Laura Gallego y de programación de juegos con Star Wars y Scratch, para que estudie mucho, pero también juguetes y un monitor para programar con una pantalla un poco más grande. Cosas que tienen que ver con las cosas normales que seguro que muchos "papaetes" y "mamaetas" dicen a sus pequeñ@s hackers.

Figura 3: Uno de los regalos de Reyes Magos de Mi Hacker

La mayoría de las cosas que les digo me las he aplicado yo a mí a rajatabla. Yo he sido un buen estudiante. Trabajador. Me gustaba leer mucho. Dibujar. Programar. Aprovechar el tiempo. Colaborar en casa. Y hasta me perdí un año de mi vida siendo adolescente como ya os conté. Siempre reflexionando sobre cómo mejorar. Y sigo haciéndolo. Cada año me pongo metas para mejorar alguna cosa de mí. Sistemáticamente. Y muchas de ellas os las he dejado en muchos de los artículos que suelo dejaros por aquí con algún consejo sobre estudios, trabajo, universidad, etcétera.

Sin embargo, hay una cosa que sí que me diría. A mi yo adolescente. Al Chema Alonso de veinte años. Al Chema Alonso de treinta años. Algo que hice de pequeño pero que luego dejé de lado: El deporte.

De pequeño jugaba al balonmano y al fútbol, pero nunca fui un dechado de virtudes para el deporte. Más bien podría decir que siempre fui torpe para ello. No se me daba demasiado mal jugar al fútbol sala, pero en fútbol era muy malo. No tenía velocidad alguna. Ni resistencia. Y tampoco me gustaba mucho moverme en demasía. Así que cuando fui adolescente dejé por completo el deporte. Out.

Y mucho peor, empecé a fumar. Dejé de fumar hace ya mucho, mucho, mucho tiempo. Más de quince años ya, y no me imagino ni de broma acercándome a un cigarro hoy en día. No sé ni cómo lo aguantaba entonces, porque la verdad es que nunca me supo bien del todo, ni me gustaba.


Figura 4: Linkin Park "Just talking to myself"

Pues bien, si me pudiera dar un consejo a mí, volver atrás y encontrarme con ese Chema Alonso y hablar cara a cara con él y hacer un "Just talking to myself" que dicen Linkin Park, no sería para contarme ningún secreto del futuro. Ni para avisarme de las cosas que me iba a encontrar que ya sé que voy a sufrir. Nada de eso. Sería algo más sencillo. Algo como esto:
“Oye enano, sé que tienes un montón de cosas en la cabeza, pero no te preocupes que vas bien. No lo estás haciendo mal. Es lo que tienes que hacer ahora. Es lo que hay que pasar. Y no te preocupes mucho más de lo que estás preocupándote ya. Te van a pasar mil cosas. Cosas buenas y cosas malas, pero en eso consiste la vida, así que no te vas a aburrir. Ya te avanzo que no va a ser mucho más fácil de lo que es hoy en día.
Además, en el fondo, vas a disfrutar de lo lindo todas las tesituras en las que vas a terminar. Vas a disfrutar metiéndote y saliendo de entuertos. Sintiendo que estás vivo. Te va a gustar eso. Sigue haciendo las cosas como las estás haciendo. Te vas a equivocar en muchas de ellas - en un pedazo de montón de cosas - pero también aprenderás de esos errores y les sacarás provecho. 
Sigue estudiando, aprendiendo, leyendo, no siendo vago, y arriesgándote. No pasa nada por lo que te vaya sucediendo. Aprenderás a gestionarlo. Es lo que tocará en cada caso y al final estará bien y todo en su sitio. Ya lo arreglarás... o no. O simplemente pasarás página y vivirás con eso sin mucho más impacto.
Eso sí, el tabaco ni tocarlo que te vas a arrepentir - y mucho - de cada cigarrillo que hayas consumido. Lo vas a repeler y odiar como el veneno que es. Y el mejor de los consejos para ti, para que disfrutes más tu vida, saca tiempo para divertirte con el deporte. 
Corre. Por el campo, por la montaña, por la calle. Aunque te canses. Monta en bici. Sube montañas, haz recorridos largos y cortos. Solo y con amigos. Aunque te caigas. Nada. En verano. En invierno. Solo por la tarde. En la playa. En la piscina. Aunque te ahogues. Aprende a patinar. En linea. Con cuatro ruedas. A hacer el Ángel. El arabesco. Sobre hielo. Disfruta del monopatín. Y del longboard. Y del Snowboard. De la montaña. Vete a aprender a esquiar. Haz caminatas. Juega al fútbol, al basket y a lo que te inviten. El deporte te hará feliz más de lo que te puedes imaginar ahora.

Ah, y antes de irme una cosa más: Acaba la colección de cómics de La Patrulla X que luego te van a faltar unos pocos para tener completo el Volumen 1 y vas a gastarte mucho dinero y tiempo a espuertas para poder terminarla. “
Por lo demás, poca cosa. Me dejaría la vida llena de sorpresas por delante. Nada de llevarme el almanaque de los resultados deportivos. Nada de simplificarme la vida mucho más. No me haría más spoilers. Los problemas que vengan, las alegrías que vengan. No querría una vida rutinaria. No querría una vida sin problemas que solucionar. No querría una vida sin retos que superar y objetivos que alcanzar. Quiero el suspense. La intriga. Tener miedo a lo desconocido. Sorprenderme por quien me encuentre en el camino. Despedirme de quien no pensaba que lo fuera a hacer. Quiero no saber. Y por eso no me diría nada más.

Al final, lo mejor es que para mí vivir es disfrutar una película interactiva en la que nadie te puede hacer spoiler.

Saludos Malignos!

Via: www.elladodelmal.com
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